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Organización de las Naciones Unidas. ONU
Maracaibo, 22 de agosto de 2017
Señores y señoras:
Al norte del sur hay un País cuya esperanza en ustedes se mantiene, un País que a todos ustedes en su momento les abrió sus puertas de par en par, una nación que lleva el ADN de casi todos ustedes. Venezuela, una nación joven y rica, que hoy come de la basura, una nación que a pesar de todo tiene una gran vida por delante. ¿Van a dejar que perezca, que la maten? ¿O van a hacer lo que tienen que hacer para que resolvamos un problema germinado fuera de nuestras fronteras?
La razón de ser de la ONU es conseguir efectivamente la hermandad de las naciones, para lo cual es menester, que en estas imperen como uno solo, siempre de la mano, el derecho y la justicia. De manera de establecer un perfecto equilibrio, y limitar el poder en todas sus presentaciones.
La ONU ha de execrar de las naciones que la integran, el pensamiento enfermizo que nubla la razón de aquellos que habiendo obtenido la buena fe de sus co-nacionales para dirigirles y guiarles al desarrollo y al encuentro del mayor cúmulo de felicidad posible, en su lugar, los humillan, roban, ultrajan en sus derechos más elementales, haciéndoles víctimas, presos de su propia creación. Es de importancia capital que la ONU comprenda, haga suyo y proyecte al mundo de manera eficaz, que los gobernantes son simples hombres y mujeres, que se deben, y en consecuencia han de servir a sus pueblos, quienes son realmente los soberanos, los monarcas del Estado, del País, que ellos temporal y circunstancialmente gobiernan.
La ONU ha de estudiar y recordar, cómo la sociedad feudal, se convirtió en sociedad industrial, recordar, que hubo entonces de cambiar necesariamente los conceptos que regían la vida en sociedad, tanto interna como externamente, sin importar su ideología política.
Esa necesidad en el cambio conceptual aludido, es igualmente necesario llevarlo a cabo en ésta sociedad de la informática, de la automatización, de la globalización, pues no hacerlo ha acarreado que los conceptos actuales, protejan y den la absoluta razón al violador de los mismos. En consecuencia debe privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad globalizada, para que sus frutos sean además de importantes, positivos en sí mismos.
Actualmente es del conocimiento público y notorio, que Venezuela está inmersa en una problemática que le grita al mundo “Voy por ti”, una cruenta dictadura se apalanca en las Leyes que han de evitarla. Un totalitarismo extremadamente cruel y tiránico, sacude la sociedad venezolana en sus entrañas, al punto que su dirigencia, al utilizar los conceptos desfasados de la actual realidad mundial, se contradice en sus acciones, como quien al intentar bailar, sus extremidades inferiores lo hacen a un ritmo, por un lado, y las superiores van a otro ritmo, por otro lado. Y dicen, es blanco pero negro.
En dicho orden de ideas, el 16 de julio del presente año 2017, el pueblo, la nación venezolana dictó una orden y, a objeto de cumplir con el soberano, la Asamblea Nacional nombró a los miembros del TSJ, máximo Tribunal de la República. Estos magistrados al ser juramentados, fueron inmediatamente perseguidos por el gobierno forajido y autócrata, desconocido por el pueblo por orden constitucional, por lo que realmente no es gobierno, sino, un grupo de atorrantes armados que delinquen todo el tiempo, y que tienen sumida a la nación en el terror, imponiéndole su voluntad, al tiempo que la condena y le niega en la praxis sus deseos democráticos y libertarios.
El diario devenir de las interpretaciones, teorías, análisis políticos, sanciones, etc., que el mundo hace sobre nuestra situación en Venezuela, debe materializarse, ser serio y responsable, no quedarse en el limbo de las frases hechas por pura diplomacia, pues como dije anteriormente, los conceptos que informan la sociedad universal hoy, son obsoletos e infuncionales, totalmente desfasados de la realidad.
La ONU por la naturaleza misma que la creó, está en la obligación de cobijar en su seno a los magistrados del TSJ de Venezuela, vilmente perseguidos e incluso apresados. Brindarles oficinas y todos los elementos necesarios para que ejerzan a plenitud la actividad que les es propia. La ONU ha de convertirse en este caso sui generis, en una embajada mundial, en donde estos héroes han de llevar a cabo su trabajo como si lo hiciesen en suelo Venezolano, y en consecuencia el producto de su trabajo ha de surtir efecto. Igual destino han de darles a los Rectores del CNE que la AN de Venezuela debe designar.
De tal forma que la acción que el pueblo necesaria y pertinentemente ha de llevar a cabo, para restablecer la vigencia de la Constitución, tendrá la guía y la fuerza que requiere tal emprendimiento, sin vulnerar los principios libertarios, plurales, democráticos, y menos aún, los derechos humanos. Y esto es así, dado que el TSJ está en mora en la toma de decisiones que aunque complejas, han de dar luz al reencuentro democrático, único capaz de devolver la autoridad del soberano a un nuevo gobierno, a la Ley y a las instituciones.
Siendo como es, un requisito Sine qua non, que ustedes en la ONU, declaren expresamente que reciben a los magistrados del TSJ perseguidos y apresados por los dictadores que someten por las armas a la nación venezolana; y que sus oficinas en la ONU, han de ser consideradas la sede del TSJ en Venezuela. Solicito a ustedes en nombre de la gloriosa nación venezolana efectúen de inmediato la misma. Y hagan llegar a los susodichos magistrados todo lo necesario para que se apersonen a sus oficinas.
José Ramón Díaz P.
C.I.: 7.606.280