1. Casi todas las democracias estables de Europa y del Commonwealth han sido y son regímenes parlamentarios y unos pocos semipresidencialistas y/o semiparlamentarios, mientras que la mayoría de países con constituciones presidencialistas han sido o son “democracias” inestables o regímenes autoritarios.
La mayoría de los sistemas presidencialistas se parecen entre sí porque se inspiran en el modelo de Estados Unidos, mientras que entre los sistemas parlamentarios hay más variedad.
2. En los sistemas parlamentarios la única institución democráticamente legítima es el parlamento y el gobierno deriva su autoridad de la confianza que le tenga el parlamento, solo durante el plazo que el parlamento lo tolere.
El Sistema Presidencialista se basa en el principio opuesto. Es un Poder Ejecutivo con poderes considerables dados en la Constitución. Tiene absoluta autoridad para integrar el gabinete. La Administración es electa por el pueblo por un período de tiempo fijo y determinado y no puede el Presidente ser destituido salvo que ocurra un excepcional e inusual proceso de destitución parlamentario (impeachment), que es casi un complejo proceso penal.
3. El Presidente es tanto el jefe del Poder Ejecutivo como simbólicamente el Jefe de Estado.
El Sistema Presidencialista es un sistema de “legitimación democrática dual”. Tanto el Presidente como el Congreso disfrutan de legitimación democrática porque ambos, el Presidente y el Congreso son electos por períodos fijos y determinados. Esto nos lleva a afirmar que el Sistema Presidencialista es rígido.
4. El Presidente goza de poder absoluto, aunque haya sido electo por pocos votos populares. En un sistema presidencialista una mayoría de los legisladores podrían haber obtenido más votos que el Presidente y, por tanto, representan a más electores que el Presidente, pero podrían tener una posición distinta a la del Presidente sobre un tema específico, habiendo sido electo el Presidente por menos votos que esa mayoría legislativa, surgiendo así un conflicto entre poderes. Ambos han sido electos por el pueblo en una votación libre, no existiendo un principio democrático para resolver dicho conflicto.
5. El sistema parlamentario es mucho más flexible que el sistema presidencialista porque el Primer Ministro puede ser sustituido por su propio partido, por la formación de una nueva coalición o restándole apoyo a los partidos que están tolerando un gobierno de minoría, sin una crisis constitucional. Si existe dificultad para nombrar al nuevo Primer Ministro siempre existe la opción de convocar a nuevas elecciones. En contraste los presidentes están electos por períodos fijos y determinados. Un presidente que ha perdido la confianza de su partido o de los electores no puede ser sustituido (es difícil quitar a un Presidente que ha perdido apoyo), creando una crisis de confianza. Por eso hay muchas democracias parlamentarias multipartidistas estables, pero muy pocas presidencialistas estables, porque a los partidos que participan en la coalición gobernante les conviene la permanencia del gobierno ya que muchos de sus compañeros son miembros del Ejecutivo. En cambio, el Poder Ejecutivo en el Sistema Presidencialista es indivisible.
6. En un sistema presidencialista los votantes no conocen al futuro presidente, mientras que en uno Parlamentario si conocen al futuro primer ministro, porque es un diputado que generalmente ha sido líder del Congreso por muchos años. El Presidente suele ser una persona desconocida e inclusive al saberse poco de él podría ser cualquier clase de individuo, lo cual no ocurre en el Sistema Parlamentario, gracias a la carrera parlamentaria, ya que los congresistas suelen ser reelectos y son muy conocidos. Incluso las sesiones del Congreso en los países avanzados suelen ser televisados en vivo.
7. En el sistema presidencialista el ganador se lo lleva todo, aunque haya ganado por muy pocos votos. En el otro sistema, un primer ministro para ser electo debe contar al menos con el 51% (cincuenta y uno por ciento) de todos los votos del Congreso, por lo cual suele ser electo por varios partidos y siempre representa a la mayoría, a diferencia de lo que ocurre en el Sistema Presidencialista, donde casi siempre el Presidente representa a una minoría. Y por eso también en el congreso el Presidente generalmente tiene minoría por lo cual tiende a gobernar por defecto.
8. Como en los Regímenes Presidenciales generalmente la reelección presidencial es prohibida, muchos presidentes una vez que saborean las mieles del poder, no quieren abandonar la presidencia, por esta razón acuden a diversos artilugios para perpetuarse en el poder indefinidamente, convirtiéndose de hecho en dictadores con título de Presidentes. Estos deseos por hacerse del poder más tiempo del debido no ocurre en los regímenes parlamentarios porque un buen primer ministro puede permanecer en el cargo si goza del apoyo de la mayoría y eso además le permite concluir proyectos en un período de tiempo más prolongado, en comparación con el período presidencial que es por tiempo fijo, quedando muchas veces los proyectos sin concluir.
9. En un Régimen Parlamentario una coalición de partidos comparten el poder y por ello al designar al Primer Ministro éste está más comprometido con todos los partidos políticos que lo eligieron y no solamente con el suyo. En cambio, en el Régimen Presidencial el Presidente gobierna solo, rara vez les toma opinión a los otros partidos o incluso al que pertenece. Al depender la estabilidad del Primer Ministro de la confianza de los diputados tiende a haber una relación de armonía entre el Congreso y el Primer Ministro, a diferencia de lo que ocurre en el Régimen Presidencial, donde el Presidente posee un sentimiento de poder independiente porque fue electo también por el pueblo.
10. En un Régimen Presidencialista hay más polarización porque quienes perdieron las elecciones presidenciales, a diferencia de lo que ocurre en un Régimen Parlamentario, no tienen representantes en el Poder Ejecutivo, ni sus ideas suelen ser tomadas en cuenta porque el Presidente durante todo su mandato no necesitará los votos de la oposición, así que tiende a gobernar sin tomar en cuenta las opiniones de los demás, generando un clima de malestar entro los otros partidos durante todo el plazo presidencial.
11. En los regímenes presidenciales con frecuencia debe acudirse a una segunda ronda porque ningún candidato obtuvo los votos mínimos en la primera ronda. En la segunda ronda participan solo los dos candidatos con mayor cantidad de votos obtenidos, generando una polarización nacional inconveniente entre solo dos fuerzas políticas, al prescindirse de todos los otros partidos. También por esta misma razón se propicia el bipartidismo o se promueve el anti multipartidismo y el sistema de partidos políticos.
12. En un Sistema Presidencial el trabajo del Presidente es muy solitario, en cambio, en el otro sistema, como el Primer Ministro no pierde su condición de congresista, continúa interactuando y retroalimentándose con sus compañeros de partido y con sus adversarios legisladores, enriqueciendo su cosmovisión del escenario político.
13. En un sistema presidencialista cualquiera puede ser presidente, aunque no pertenezca históricamente a un partido político. Así el Presidente podría llegar a ser cualquier delincuente o ignorante. En un Sistema Parlamentario el Primer Ministro ha sido necesariamente designado previamente por sus compañeros congresistas de partido y luego por los demás congresistas, por lo cual siempre será alguien conocido y preparado, lo que asegura mayores atributos en la calidad e integridad de la figura del Primer Ministro. Un sistema de partidos institucionalizado no permite que un extraño o desconocido ingrese a una competencia presidencial.
14. En un Sistema Presidencialista el Presidente nombra en el gabinete a los ministros que quiera, pudiendo ser algunos de ellos incapaces o delincuentes, en cambio en el sistema parlamentario la mayoría de los partidos participan en la selección de los mejores ministros siendo muchas veces algunos de diferentes partidos lo cual enriquece la posibilidad de hacer gobierno con los mejores recursos humanos.
15. La debilidad de los partidos políticos en el Régimen Presidencial es una consecuencia de este mismo régimen. Los partidos son esenciales para el funcionamiento de la democracia. En los regímenes presidencialistas la figura autoritaria del Presidente no requiere de la existencia de partidos políticos, por ello se vuelven innecesarios y los partidos van perdiendo importancia y de ahí tiende a surgir el culto a la personalidad del Presidente que fácilmente se vuelve autoritario o totalitario.
16. En el Régimen Parlamentario el congreso es un semillero de potenciales líderes ya que muchos congresistas saben que si hacen un gran trabajo podrían eventualmente ser electos como primer ministro, además de que constantemente están en el ojo público. En el Régimen Presidencial el Presidente absorbe toda la atención y los diputados pasan a un segundo plano, razón por la cual suelen ser mediocres al no tener incentivo para convertirse en Presidente; de manera contraria, en un Régimen Parlamentario el Primer Ministro es normalmente el mejor congresista que se ha ganado ese puesto con trabajo e inteligencia. En los regímenes presidenciales el Presidente suele ser ajeno al sistema político, un desconocido, un extraño o incluso alguien impuesto por fuerzas oscuras y no por los partidos políticos. Por eso, tantos presidentes de América Latina han terminado en la cárcel, inclusive en Costa Rica. Y no han encarcelado a más presidentes en América Latina porque el sistema judicial es absolutamente corrupto.
17. El poder de veto del Presidente en un sistema presidencialista no solo atenta contra el principio de soberanía de la nación que reside en el congreso, sino que tanto poder equivale a un sistema tricameral en los países donde existe el bi-cameralismo, siendo el poder del veto comparable a una tercera cámara.
En síntesis, el Régimen Presidencial es un resabio de la monarquía absoluta, ni siquiera de la monarquía constitucional, y debería ser eliminado de todos los países del mundo, al igual que las dictaduras y los sistemas de partido único. América Latina es el único continente donde en todos los países existe Régimen Presidencial. En el resto del planeta, más avanzado y civilizado, predomina ampliamente el Régimen Parlamentario. Sin duda, es esta la razón por la que América Latina es el continente más corrupto, desigual e ingobernable del mundo. Y a pocos se les ha ocurrido pensar que la causa es el Régimen Presidencial.
Este artículo se ha inspirado en la obra “The failure of Presidential Democracy” de los connotados exprofesores de las Universidades de Yale y Georgetown Juan Linz y Arturo Valenzuela, ambos ya fallecidos.
Eric Gutiérrez Rojas
24 de abril 2020