En un artículo muy similar a este con el mismo título escribí hace como treinta años en la revista del distinguido economista Juan Manuel Villasuso, en el que anticipaba, grosso modo, lo que está pasando hoy. Lamentablemente ocurrió.
Estamos pasando por una crisis estructural, no coyuntural. Esto significa que todo el sistema político se ha vuelto disfuncional.
No es culpa de los banqueros, ni de los diputados, ni de los magistrados, ni de los altos funcionarios políticos. La mayoría simplemente se beneficia de que la casa quedó en abandono, asi que entran y se llevan lo que quieren.
¿Pero como y cuando ocurrio esto?
La Asamblea NAcional Constituyente de 1948 diseñó un modelo de Estado que funcionó por unas décadas. Luego diversos actores políticos le fueron arrancando pedazos al vetusto aparato estatal y sus instituciones hasta dejarlo inservible, provocando un serio peligro para la estabilidad nacional.
Los cobardes que pudieron haber convocado a una Asamblea Nacional Constituyente para remediar el problema, no lo hicieron, ahora es muy tarde porque no es el momento de grandes cirugías. El paciente requiere intervenciones quirúrgicas urgentes para salvarle la vida.
La corrupción en todos los sectores es solo una consecuencia de la enfermedad que padece el cuerpo, no es la causa. Muchos deben pagar por sus pecados, ser destituidos e ir a la cárcel, es lo normal en todas las revoluciones que han ocurrido a lo largo de la historia.
Recordemos que de la sangrienta revolución Francesa encabezada por el pueblo y los Jacobinos se obtuvo la pieza jurídica más importante que ha conocido la humanidad: La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
De esta gravísima crisis estructural debería surgir un movimiento para reestructurar el Estado: El problema es que los revolucionarios Franceses se inspiraron en la gloriosa Ilustración y en Rousseau. De hecho el libro de cabecera de Robespierre era «El contrato Social». Nosotros lamentablemente no hemos producido un ideario que nos sirva como Norte; pero tampoco lo tuvo el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, asi que hay que crearlo.
El frente amplio ha convocado al público para discutir el tema de la elección de los magistrados. La idea no es mala; siempre y cuando tengan claro que esa tampoco es la causa de nuestra problemática, sino un sintoma mas de la destrucción del Estado Social de Derecho, que habrá que reconstruir, pieza por pieza, bajo la perspectiva de la modernidad, la justicia social, y la transparencia en todos los órdenes.