No hay ninguna prueba de una actuación ilícita, pero sus supuestas conexiones en la Asamblea Legislativa, la Presidencia de la República y el Poder Judicial, son motivo de preocupación —política y judicial— a cinco meses de las elecciones nacionales.
En cuanto a los negocios, traer el cemento de una fábrica lejana es poco común en la industria a nivel mundial, tampoco hay pruebas de que el producto local haya sido excesivamente caro.
Sin embargo, Bolaños aparentemente aprovechó la coincidencia del Gobierno para luchar contra monopolios desleales, y el entusiasmo para el comercio con China, para inventar el concepto de la importación del cemento, que ha provocado una tormenta política.
Antes de eso, Bolaños tenía contrataciones con la Comisión Nacional de Emergencias, incluso en lo que va de esta administración sus ingresos ascienden a más de ¢4 mil millones, de acuerdo con el Gobierno.
Bolaños empezó a gestar su riqueza más o menos desde 2002, alquilando maquinaria para hacer canales en piñeras, en Limón y San Carlos, lo cual le permitió comprar dragas y otros equipos, y así impulsar su negocio.
En momentos en que su nivel de toxicidad política está en el máximo nivel, pocas personas aceptan conocerlo o haber tenido negocios con él —ni siquiera en el anonimato—
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